¿Conectados o manipulados?

Mi abuela me explica que antaño, en sus tiempos, no había ni móvil ni Internet. Para saber de una persona, tenías que desplazarte al domicilio o llamarle al teléfono de casa. Si no podías encontrarla en esos dos sitios, no había otra forma de localizarla. Ella conoció a mi abuelo yendo al trabajo, donde todas las mañanas se cruzaban. Y un día, mi abuelo se le acercó y empezaron a conversar.

Casi 40 años más tarde, aproximadamente, somos capaces de encender el ordenador (o el móvil) y buscar cualquier cosa por Internet, o de localizar en menos de 1 minuto a una persona gracias al teléfono móvil o mejor aún, de conocer a gente e incluso al amor de nuestra vida,  sin necesidad de hablar con ella o de verle. Dicen que los tiempos cambian, pero en este mundo, los tiempos se están modificando de forma acelerada. Lo más importante, no es el cambio en sí, sino la manera en que se muere la esencia del ser humano. Decidme entonces, ¿hoy en día sabríamos vivir sin Internet? ¿De qué forma perjudican las redes sociales al animal racional?

Me parece algo fascinante que sepamos tantísimas cosas de la vida de los demás, sin hablar ni un minuto con ellos. Y todo gracias a las llamadas ‘redes sociales’, inventadas hace aprox. 7 años y totalmente consolidadas en nuestra sociedad. ¿Quién hubiera imaginado, 20 años atrás, que podrías entrar en ese mundo abstracto y novedoso llamado Internet y estar en conexión con todos tus amigos, conocidos y/o desconocidos que desees? Nadie, absolutamente nadie. Algo tan abstracto y tan real para el ser humano. Y todo se basa en la necesidad ilimitada de conocer y relacionarse con seres de todo el mundo, gracias al requisito de tener una amplia vida social. Pero ¿hasta qué punto es real esa vida?

Facebook fue lanzado en Febrero del 2004 gracias a Mark Zuckerberg, un chaval de 28 años, actualmente empresario y programador estadounidense,  y con una fortuna valorada en 6.900 millones de dólares. Tuvo la brillante y beneficiosa idea de crear esta red social, una de las primeras que se lanzaba al mercado. Su historia es muy interesante y ya ha sido retratada en una película llamada ‘La Red Social’, todo un boom entre la sociedad. Actualmente Facebook tiene más de 500 millones de usuarios registrados alrededor de todo el mundo. Se suben a diario 83 millones de fotos y hay más de 500.000 aplicaciones distintas. Como noticia impactante, está previsto que pierdan 1.78 millones de usuarios en 2011, porque van a fallecer.

Por otro lado tenemos a otra famosa red social llamada Twitter, que fue lanzada el 15 de Julio del 2006 y su creador fue Jack Dorsey, un empresario y desarrollador de software estadounidense de 35 años. Ésta red social cuenta con más de 200 millones de usuarios, generando aprox. 65 millones de ‘tweets’ al día y con más de 800 millones de búsquedas diarias. Su dinámica es un poco diferente a Facebook, ya que sólo permite utilizar un máximo de 140 caracteres (tweets) que se muestran en la página web del usuario y éstos pueden ser ‘seguidos’ por otros usuarios distintos (llamados seguidores).

Las dos redes sociales en detalle son diferentes, pero en vista general tienen la misma función: la conexión. Aunque desgraciadamente la sociedad piensa que no nos afectan en ningún sentido, no es así. Se podría decir que dependemos, psicológicamente, de estas redes. En muchos casos, es inevitable el no conectarse a su propia cuenta y ver qué se explican los demás. Y como en todos los casos, hay extremos y en este mismo, es la adicción y la dependencia vital. Algunas personas llegan a sufrir sedentarismo, pérdida de las relaciones interpersonales, problemas físicos y trastornos psicológicos.

Casos menos extremistas, pero igual de graves, son los 7.5 millones de usuarios en Facebook menores de 13 años que son diana para los enfermos pederastas. Ya se han dado casos de abusos por la red e incluso de quedadas mortales (un caso de una chica, de 18 años, que quedó con 2 chicos desconocidos y la asesinaron).

Y dejando de lado el problema de los menores de edad, tenemos el frente de los adultos que utilizan Facebook para retener su juventud. El efecto psicológico que desarrolla las redes sociales es la capacidad de sentirnos aceptados y de difundir nuestra vida social. Por eso, muchos adultos de aproximadamente 40 años, suben sus fotografías de su juventud para recordarla y añorarla. Otros también controlan la vida privada y personal de sus hijos, sobre todo cuando éstos están en el extranjero.

Aún así, las redes sociales siguen siendo un territorio dominado por jóvenes, aunque se está incrementando el porcentaje de adultos mayores.

En más de una ocasión, he podido leer algún comentario sobre la manipulación que hay detrás.Julian Assange, creador de WikiLeaks, recientemente ha comentado que Facebook es una estrategia para que el servicio de inteligencia de los EEUU tenga controlada la población mundial. También sirve de estrategia para muchísimas empresas que observan los intereses, aficiones y gustos de todos los usuarios, creando así una publicidad y un marketing adaptado al mercado actual. Se puede interpretar como un estudio de mercado, pero virtual y gratuito.

Por otro lado,  las redes sociales ofrecen varios beneficios como la posibilidad de conocer gente de todo el mundo y asimismo mantener viva la llama de la esperanza para que el racismo disminuya. Para muchas empresas les sirve de control de sus empleados o como una entrevista personal ‘extra’. Para los famosos, es el medio que les mantiene vivos. Y a nosotros, el medio que nos ayuda a estar un poco más cerca de nuestros ídolos. Nos guste o no, debemos asumir que las redes sociales se han convertido en el boca a boca del siglo XXI.

Pero sobre todo, las redes sociales han sido el medio fundamental para emprender todas estas revoluciones iniciadas en España y difundidas por todo el mundo. Es inimaginable pensar que gracias a una plataforma de Facebook y Twitter llamada ‘Democracia Real YA!’ estemos presenciando uno de los momentos más importantes para la historia española. Así como nosotros conocimos al Mayo del 1968 en Francia, nuestros sucesores conocerán el Mayo del 2011 en España, unas revoluciones con la misma base ideológica y social, pero con una gran diferencia: el inicio difundido en un medio totalmente abstracto.

Dentro de unos años, las redes sociales quedarán en la historia de la humanidad y la tecnología, serán de interés para nuestros nietos y les explicaremos cómo nos relacionábamos en aquél entonces. Seremos como mi abuela, que alguna vez le he escuchado decir ‘el Faisbú’ sin saber, ni tan siquiera, qué significa. Nosotros nos quedaremos atónitos sobre los nuevos programas de conexión social y nostálgicos recordaremos nuestros tiempos, aquellos días en que la esencia humana permanecía mínimamente.

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