El inframundo de la humanidad

Me siento en el sofá, tomo un sorbo de mi té y empiezo a escribir. Miro arriba, tengo un techo. Miro abajo, tengo un suelo. Y todo mi alrededor, está repleto de cosas materiales e innecesarias. ¿Y somos felices? Deberíamos.

Nuestras necesidades básicas están cubiertas. Con el simple echo de estar leyendo este artículo significa que tus requisitos están satisfechos al 100%. Tienes Internet, y eso debería significar una joya digna de agradecer y cuidar. Pero… ¿acaso lo hacemos? No.

E incluso la comida, en muchísimas ocasiones, es desechada y tirada a esa bolsa negra y apestosa. Nos olvidamos completamente de ello. Somos indiferentes, insensibles. La luz, el gas, el agua potable, nuestros caprichos, nuestra televisión, nuestro teléfono móvil, nuestro ordenador, nuestro mobiliario, nuestro cómodo y calentito colchón, etc, etc, etc… Y reitero, ¿Somos felices? No. Deseamos tener más… quién sabe para qué, quizás para desvalorar con más ímpetu nuestro confort. Pero queremos más. Es tan ilimitado el egoísmo y la insatisfacción, que parece que nunca llegamos a obtener lo que deseamos.

Ésta vez, no voy a hablar de sexo, ni de las aptitudes y actitudes de nuestra sociedad. Ésta vez, se trata de la realidad más abismal e injusta que reina en la faz del Planeta. Sí, son personas que viven y conviven encima de ésta tierra, debajo de éste cielo. Pero no lo creemos. Supongo que será la incultura y la ignorancia la que tienen más peso. No somos capaces de imaginarnos una situación cómo la pobreza. La pobreza real.

Se entiende por pobreza, la falta de lo necesario para vivir, o sencillamente, para sobrevivir. Una persona pobre es aquella que no puede cubrir sus necesidades básicas. En la pirámide de Abraham Maslow (psicólogo estadounidense del siglo XX) se reflejan las diferentes exigencias que tiene el ser humano. Maslow descubrió algo muy importante en el ser. Una vez cubiertas las necesidades básicas surgía el deseo de crear nuevas necesidades y así hasta que se completa la pirámide. Por lo tanto, el requisito más elevado es la autorrealización: creatividad, moralidad, espontáneidad… Toda nuestra atención se centran en estás últimas sin prestar mayor importancia a las primeras, las fisiológicas. Cuando existe un gran número de personas que no pueden ni cubrirlas. No lo llamaré injusticia, porque no podría utilizar una palabra para tal echo. Es algo inhumano. Pero existe.

Es imposible determinar un número exacto para la cantidad de personas que son pobres, pero se conoce que más de mil millones de seres humanos subsisten con menos de 1$ al día. ¿Con cuánto seríamos capaces de sobrevivir nosotros a día de hoy?

Realmente tengo un sentimiento difícil de concretar. Es una mezcla de rabia, impotencia, lástima… No sé. Pienso en el viernes por la noche, que me entretuve viendo las miles de estupideces que salen de la caja tonta y concretamente, con el famoso programa de ‘Hijos de papá’. Por si alguien no sabe del programa, se trata de un grupo de inhumanos, hijos de padres que han trabajo su futuro y que tienen mucho dinero. A raíz de malcriar a sus hijos, obtienen la cruda realidad: unos seres que no valoran absolutamente nada, materialistas y sin sangre por esas ‘ósea, super’ venas. Me centro en una imagen que me dejó… con el mismo sentimiento anterior. Era una muchacha diciendo que sus papis le habían dejado sin la paga mensual (aprox. 5000€-15000€). Comentaba que si cada español ponía 1€, podría conseguir alrededor de 40 millones de euros. Pero le durarían poco, poco, poco. Después, por esa enorme bocaza, salían frases del tipo: ‘A mi me importa una mierda las personas. La única que me importa soy yo. Ups!!! Perdonadme españoles, vosotros sí que me importáis eh!! (porque si no, no me dan el dinero). Jajajaja!’ En ese momento, quién sabe, me quedé sin habla. Lastimosamente, hablar es gratuito para todos. Si por cada palabra que hablaba se le hubiese dado una bofetada o mejor, hubiese sentido con su propia piel lo que sienten miles y miles de personas a diario, esa desesperación e inseguridad de no saber si subsistirán todas esas horas que les quedan por delante, quizás se hubiese callado para siempre.

Es la realidad. Personas que tienen tanto y que aspiran a mucho más. Y otras que no tienen nada, ni tan siquiera sueños posibles de alcanzar. Vivir una rutina, dónde lo único que importa es sobrevivir, aguantar la desesperación de comer, de beber agua, la exasperación del cuerpo. Debe de ser algo… indescriptible.

Y en este momento nos planteamos qué significa la felicidad. Nos damos cuenta que se trata de algo tan sumamente relativo. Para esos seres humanos, la felicidad consiste en encontrar un poco de comida entre las heces de la vaca (mucho mejor alimentada que la propia persona), o llegar sano y salvo a la fuente que está a 50 metros de ti habiendo recorrido antes, cómo mínimos, unos 10 kms sin calzado. Y para nosotros, ¿qué significa esa sensación? Todavía nos siguen preguntando si somos felices, y en muchas ocasiones contestamos que no. Teniéndolo todo a nuestro alcance, enfrente nuestro, y nos armámos de dignidad y valor y decimos que no. Cuánto daño ha hecho la estupidez en la sociedad. Y la ignorancia poco a poco se come a cada una de esas neuronas enterradas en nuestra mente. Nos quejamos de forma gratuita de todas las ‘desgracias’ que nos suceden día a día, y ni tan siquiera sabemos qué significa esa palabra. Tenemos miles de problemas sin solución cuando en realidad, la solución la convertimos en el problema.

Mis palabras quedarán olvidadas en el Blog, desapareciendo con el tiempo bajo miles de artículos nuevos, pero éstas imágenes, espero que queden grabadas en la retina de nuestros ojos y recordadlas cuando os pregunten si sois felices.

Bienvenidos al inframundo de la humanidad.

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