Psicología definitiva

Quizás esta reflexión quede olvidada en el recuerdo,enterrada bajo la metamorfosis de la vida o desigualada en el camino de la existencia. Sea como sea, se hablará ni que sea un segundo de ella.

ESTUPIDEZ Nº1

¿Qué buscamos en la vida con tanta ansiedad? Y finalmente, ¿qué encontramos en ella?

Nos seguimos los unos a los otros como ovejas en su rebaño y si alguno se sale del esquema perfilado, salta la alarma en la sociedad.

Es el momento en que ponemos la tan famosa etiqueta de: ‘raro’ o ‘friki’; y empezamos el ‘distanciamiento preventivo’, es decir, nos distanciamos de la persona ‘no vaya a ser’ que la gente nos relacione con ella. Ese fue el primer pensamiento en este período de existencia que hizo que los seres humanos se junten con aquellos que tengan su mismo esquema de persona prefijado, o para que nos entendamos, con aquellos que más afinidad tengan. Y es que, irremediablemente, somos y seguiremos siendo así.

ESTUPIDEZ Nº2

Nos arrepentimos de  situaciones que pertenecen  al pasado y somos capaces  de torturarnos día y noche  con tal desaborear el    dolor psicológico que  desprende nuestra mente.    Llegamos a ser tan      estúpidos, que cuando estamos tristes nos ponemos canciones lentas con una alta toxicidad para nuestros sentimientos (ya que podemos recaer todavía más y más). Nos amargamos hasta resoplar el llanto más profundo, pero seguimos torturándonos con total normalidad. Nos encerramos en casa viendo películas de amor no correspondido o, todo lo contrario, de un fantaseado amor que nunca en la vida tendremos. Y no caemos ni el la mínima consciencia de que se trata de una película, simplemente, reñida por un guión que ha sido hecho y deshecho un millón de veces. Pero no pensamos en que, en esta vida, solo tenemos un único guión y será el definitivo, sin posibilidad de repetición en caso de error.

ESTUPIDEZ Nº3

Más estúpidos somos cuando queremos llevar la razón en situaciones que no alcanzamos ni a entender. Cuando tenemos opinión para todo tipo de temas a pesar de la abismal y visible ignorancia que tenemos sobre ellos.

ESTUPIDEZ Nº4

Y el nivel superior que demostramos en tener ‘falta de inteligencia’ es cuando se corrobora el famoso refrán que ha sido tantas veces relegado de nuestra mente: ‘Vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro propio’. O en otras palabras: la auto-crítica. Somos capaces de criticar, de llenarnos la boca con palabrería barata respecto a los errores o acciones que realizan los demás, pero desgraciadamente, no vemos que nosotros también tenemos tropezones en la vida y lo peor de todo es que no hacemos absolutamente nada para corregirlos o evitarlos, sino todo lo contrario: los vamos enterrando rápidamente en miles y miles de capas de cemento y quede muerto en un rincón de nuestra consciencia, e incluso nos aseguramos de que no volverá a aparecer. Porque, como es obvio, nosotros NO tenemos errores, sólo los demás los tienen. Pero ni tan siquiera nos damos cuenta, que para otras personas, nosotros somos el grupo de ‘los demás’ y también somos criticados hasta que se quedan sin recursos lingüísticos.

Expresado queda absolutamente metafórico, la verdad, pero es horroroso ver como esta teoría está aplicada en muchas personas de nuestra sociedad. Como recorren a deshacerse de ese elemento basura cuando en realidad, si se observa desde una perspectiva amplia, puede ser muy valioso para nuestro ser.

ESTUPIDEZ Nº5

Somos estúpidamente estúpidos cuándo perdemos el tiempo buscando la felicidad y ni nos damos cuenta que la hemos encontrando, que la tenemos delante de nuestras narices y que se está paseando por la cuerda floja con una soga en el cuello y a punto de caer. Nos empeñamos en divisar la aureola de perfección y alegría que envuelven a determinadas personas y resbalamos en el error de suicidar esa felicidad ‘invisible’ para nosotros mismos y plantar la envidia en nuestra mente. Después estamos a la expectativa de que nuestra ‘presa’ cometa algún fallo para saltar con criticas y dibujar una mueca en nuestro interior de satisfacción porque ha demostrado que ‘no es tan perfecta como parece’. ¿Hasta que punto puede la envidia llegar a retorcer nuestro ser? Hasta exprimir la esencia de la personalidad. Queremos incluso parecernos a ese ser humanos para poder ser igual de felices.

ESTUPIDEZ Nº6

Y finalmente, somos estúpidos cuando perdemos el tiempo en no querernos a nosotros mismos. En buscar miles de defectos que compiten con un par de virtudes que bueno… ‘no están mal’. Nos obsesionamos con nuestra imagen, nuestra tarjeta de presentación y restamos importancia al orden que hay en nuestro interior. Queremos gustar a las 6 972 688 217 personas  que viven en este planeta y resultar atractivos a las tantas visiones de belleza como habitantes existen. Que vacío deben de sentir aquellos seres que no se miren al espejo y su mismo reflejo les lance un guiño, que no vean  bonito el cuerpo que la vida le ha otorgado como medio para subsistir en este planeta, y que no se quieran a si mismos.

CONCLUSIÓN

Definitivamente, lo creamos o no, lo asumamos o no, somos sencillamente estúpidos. Nos sabemos torturar con las mejores armas y hacemos peligrar la propia felicidad. Quizás lo que la vida nos quiere enseñar es a no entender como actuamos, como disfrutamos o como sufrimos, sino simplemente a sentir el verbo ‘vivir’.

La psicología definitiva está en el cementerio de nuestra mente, enterrada bajo miles y miles de capas de cemento, en un ataúd dónde, en pocas palabras, se expresa el motivo de dicho fallecimiento:

Hemos acabado suicidando la esencia de la felicidad.

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