Puramente odio

Esta mañana me he levantado con el cuerpo inquieto. No tenía ni idea de qué iba a escribir esta semana. Normalmente, se enciende la bombilla que tengo en mi mente y surge un tema. A partir de ahí, durante toda la semana empiezo a exprimir las diferentes variantes que conlleva esta idea. Y por último, me dispongo a escribir. Pero desgraciadamente esta semana, mi mente no ha procesado lo suficiente y la inspiración parece que ha quedado enterrada bajo la vida emocional de mi ser.

¿Qué hacer cuándo es obligatorio escribir y no tenéis una idea? Muy fácil: caminad, observad y seguro que surge el tema de la nada. Personalmente me encanta observar la conducta social. A veces es realmente sorprendente lo que una persona puede llegar a hacer. Y tirando del hilo, esta vez hablaré del odio.

Parece mentira, los científicos, filósofos, psicólogos… destinan muchísimo tiempo en estudiar el sentimiento llamado ‘amor’. Pero el odio, queda apartado en un rincón marginal. Y debería de estar al mismo nivel.

Al mismo tiempo que amamos, somos capaces de odiar a esa persona. ¿Cuántas veces a parejas, ex-parejas, familia o amigos hemos tenido un sentimiento afectivo hacia ellos y de repente, bajo cualquier circunstancia, surge el: ¡¡Arghhhh!! ¡¡Te odio!!’? Muchas. Muchísimas. Y parece sorprendente, que nuestro cerebro procesa dos emociones totalmente contrarias en semejante minuto.

Primero quiero dejar claro qué significa ‘odio’. Según la Real Academia Española (www.rae.es) se trata de ‘Antipatía y aversión hacía algo o alguien cuyo mal se desea’. Perfecto. Eso es odiar, algo que siempre se deriva hacía el echo de desear lo indeseable para la persona que nos promueve ese verbo. Aunque también se podría decir que existe un odio en menor grado, como una pequeña dosis de la gran droga. Hablamos de forma coloquial constantemente de odio cuándo no nos gusta determinadas cosas y/o actitudes. Y se nos llena la boca con esta palabra en el momento que la vocalizamos y la masticamos con tanto gusto. Pero como todo, hay una franja donde el nivel es más o menos extremo. Hay personas que odian realmente, definiendo la palabra con su propia realidad, y sin embargo hay otros seres que lo expresan repetidas veces a lo largo de su día.

Independiente de eso, creo que el odio, como todos los sentimientos que sobresalen de nuestra anatomía, son como la materia, que como dijo Lavoiser: ‘La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma’. El mismo esquema para el sentimiento, y en este caso, para el odio. Se transforma. Llegamos a amar y de forma repentina odiamos o viceversa.

Por lo tanto y siguiendo las pautas de esta antipatía voy a nombrar las cosas que por norma general, no tolero/no me gustan/odio:

1. ODIO LA GENTE INHUMANA

Qué amplia es esa palabra: ‘Inhumana’. Caeríamos en el error de entender este conjunto de letras. Pero prefiero explicar el porqué encabeza mi lista. Odio la gente que no tiene tacto para nada. Y por ejemplo, hablo de las personas ricas que se dignan a salir en TV en tiempos de crisis y que enseñan su materialismo infinito sin temor alguno. O también las personas que son ‘Hijos de papá’ y que se retransmite la imagen de personas vacías, inhumanas, desde la caja tonta y lloran porque no quieren coger la plancha o la fregona. Me parece un verdadero insulto, con letras mayúsculas, que se dignen a salir por un medio de comunicación. Aunque también lo encontramos en la vida real, paseando por la calle y viendo el descaro ilimitado de cientos de miles de personas.

Considero también inhumano, los seres que simplemente miran su propio interés. Es cierto que todo el mundo debe de tener un mínimo de egoísmo, pero todo tiene un límite. Y parece que esa franja, para muchos, está manipulada.

2. ODIO LA SOBERBIA

Y ahí se integra todo tipo de superioridad que alguien pueda tener o sentir. No soporto ver como la gente se siente superior a ti, mirándote por encima del hombro y o apartándote del espejo de una discoteca porque ‘ella lo vale’. Es lamentable que de este pequeño río se deriven muchísimos afluentes. Como por ejemplo, el maltrato de género o bullying. No hay más, sencillamente es prepotencia.

Sobretodo no aguanto las personas que ‘sin querer’ se le escapa una gran frase de su diminuta boca, cómo: ‘Sí esos pantalones te quedan bien, pero a mi me quedan mejor’ o ‘No guapa, no te mira a ti, me mira a mi’. Asombroso. Qué capacidad de atracción que tienen. Es como si tuviesen un gran imán, con un enorme campo magnético y estuviesen atrayendo todo tipo de acciones a su alrededor.

Siempre he pensado, que las personas más prepotentes son las que menos autoestima tienen. Simple subjección personal.

3. ODIO LOS POLÍTICOS

Se podría decir que sí, es algo que no soporto. Sobretodo la política en este país. Se define unbipartidismo total. O eres del PSOE o eres del PP. ¿Y si no eres de ninguno de los dos? Pues, eres un bichito un poco raro. Personalmente veo que ambos partidos han perdido toda su esencia. Y todo es similiar. Empiezan a hablar, y hablar, y hablar sin pararse ni un momento a pensar en lo que dicen. Por no mencionar la cantidad de mentiras y falsedades que nombran. Siempre se critican, y siempre ven la paja en el ojo ajeno. Pero nunca ven la viga en el suyo propio.

La política debería de dar un giro en este país. Apostar por una democrácia digna, por un concepto de igualdad verdadero y por la crítica de la sociedad. Nadie nos escucha. Y a los jóvenes aún menos. Parece que nos metiesen todos en el mismo saco, y nos pusieran una etiqueta ‘No escuchar. Hablan estupideces’.

4. ODIO LOS PROTOTIPOS

¿Cómo debe de ser una mujer sexy? Alta, guapa, delgada, morena, con el pelo largo, piernas infinitas, pecho grande y culo respingón. Ya está. Ese es el prototipo de mujer perfecta. Pero si desgraciadamente, perteneces al 99,9% de mujeres que no son así, no tienes nada que hacer. No eres sexy, ni atractiva, ni guapa. Simplemente ‘del montón’. Las mentes se encierran en esa imagen creada por los medios de comunicación o por simples farsas retocadas con un sólo ‘click’. Conozco a mujeres, que no son exageradamentebellas, pero por su comportamiento, su forma de ser y actuar, con cada gesto, desprenden sensualidad. Marilyn Monroe es una de las musas de ayer y de hoy que sigue encabezando muchas de las fantasías tanto de hombres cómo de mujeres. Una mujer que salto a la fama en la década de los 50 y que en el 2011 todavía siguen encuadrando su retrato en miles de paredes, todavía siguen manteniendo viva la magia de esos besos que captaba el objetivo de una vieja cámara, todavía se tiene su imagen cómo modelo a seguir. Pero la locura que provocó Marilyn, no fue simplemente por un físico admirable. Fue por la sensualidad que desarrollaba en cada gesto. Cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, era plenamente erotismo contenido. Y eso les volvía locos.

Lamentablemente, en nuestra sociedad ya no se cultiva esa faceta. Una mujer puede ser muy guapa y muy sexy, pero si no cultiva su interior, no merece la pena. Al fin y al cabo, todos acabaremos como pasas, envueltos bajo una capa de piel marchitada y un cuerpo que no resiste el paso de los años. Pero nuestra mente… ¿Qué pasa con ella?

5. ODIO EL PUDOR

Cómo ya comenté en el artículo anterior, el pudor reina la sociedad. Mantenemos relaciones sexuales dictadas por la conducta en general y muchas veces, la gente lo hace por obligación. He escuchado miles de veces a mujeres que dicen ‘Yo he fingido un orgasmo’ .Una vez más el triunfo de la hipocresía. ¿Qué necesidad hay? Simplemente con decir que no puedes, basta. No hace falta empezar una escena teatral digna de un Óscar. A parte porque empiezas a dañar tu interior sexual y asimismo dañas el interior de tu compañero/a.

También he observado que la gente no se anima a experimentar. Hay un pudor que gobierna todo su ser, sin dejar rienda suelta a su imaginación ni probar experiencias nuevas. ¿Porqué no? Deberíamos abrir la mente y cultivar la sexualidad. Es una de las formas más rápidas de llegar a notar la felicidad y el placer.

He vivido situaciones dónde los prejuicios estaban extendidos por el ambiente. Y la gente te llega a mirar mal o todo lo contrario, suelta una carcajada infinita llenando toda su garganta. ¿Lo mejor? ‘A palabras necias, oídos sordos’.

Finalizo mi lista de las cosas que más odio aquí. Aunque existan muchas más que no soporte o no me gusten nada, no quiero ser descarada. A medida que el tiempo avanza, te das cuenta que estas pequeñas situaciones que odias o no puedes con ellas, te ayudan a formarte como persona.

Un ser no sólo consta de cuerpo y materia, se define por sus gustos, sus actitudes, sus sentimientos. La manera en que odiamos y cómo lo mostramos dice mucho de nosotros. De cada uno de los párrafos que describo, en cada uno exprimo el optimismo de ellos. Sin gente inhumana, no existiría gente humana y cada año nos quedaríamos sin averiguar quién es el más rico del mundo, y cómo hasta ahora, se mantendría en el anonimato quién es el más pobre del mundo. Sin prepotencia, no sobrevivirían la mitad de seres, ni aprenderíamos a no actuar de esa forma. Por lo tanto, todos seguiríamos la línea de la superioridad. Y la cantidad de suicidios se dispararía en un año. Sin los políticos, aumentaría el paro, porque formarían parte del grupo. Además viviríamos como auténticos animales, sin pautas, ni derechos, ni obligaciones. Sin prototipos la cirujía estética se arruinaría, y asímismo el paro aumentaría. Además que muchas revistas no tendrían imágenes de chicas semidesnudas que plasmar, ni muchas mujeres tendrían a alguien a quién imitar. Y finalmente, si no existiera el pudor… no conseguiríamos delimitar nuestras acciones. No tendríamos vergüenza de absolutamente nada.

‘Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un arte.’

  2 comments for “Puramente odio

  1. 8 septiembre, 2011 at 10:49

    Excellent line up. We are going to be linking to this fantastic post on our internet site. Sustain the great producing.

  2. 12 septiembre, 2011 at 16:39

    Rather! This was a very amazing article. Thanks on your supplied data.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *