Sé fetichista

Existen tantos fetiches como personas en el mundo. Más recurrentes y socialmente ‘aceptados’ o más perversos. La cuestión es que toda persona tiene fetichismo hacía algo. En este post vamos a intentar buscar el fetichismo de cada uno, alimentarlo y disfrutarlo. Forma parte de nuestra sexualidad, aunque muchas veces quede olvidado o reprimido. Como ejemplo, pondré mis fetiches para animaros a que los compartáis y los expreséis sin ningún problema. Forman parte de cada uno.

¿Qué es el fetichismo sexual?

Es una parafilia (de esto hablaremos más adelante) que se basa en la excitación sexual o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un objeto, sustancias o partes del cuerpo.
Todo aparato u objeto destinado para el uso sexual y/o el placer no se considera un fetiche (Ej. Los vibradores)
En principio, el fetichismo no es nada malo. Siempre y cuando no condicione a la vida cotidiana de la persona.
El DSM IV (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales) lo clasifica como enfermedad siempre y cuando sea una conducta recurrente durante al menos seis meses, necesaria para la excitación sexual y que afecte la vida social o laboral del sujeto.

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Bienvenidos al universo fetichista

Como antes he comentado hay tantos fetiches como personas en el mundo. Cada uno debe conocer el suyo, alimentarlo y saborearlo. Aunque existen algunos más habituales y conocidos como las prendas de vestir masculinas o femeninas (tacones, botas, calzoncillos, bragas, medias…) Para el fetichista es mucho mejor si estas prendas han sido usadas por otra persona. Pero se debe matizar que para el sujeto es mucho más excitante la prenda que la persona en sí.

Otro fetichismo muy conocido y recurrente es el de fetichismo de pies. Esta zona suele ser atractiva para muchísimas personas y es una de las más sensibles y más erógenas que tenemos.
De los más comunes encontramos el fetichismo hacia el cuero, látex, corsés, cuerpos atados (bondage) o los tacones de aguja. También existe el fetiche por las axilas, el vello o el cuello de una persona mientras traga o se mueve.

También hay algunos muy extraños (o mejor dicho, poco habituales). Podemos encontrar por ejemplo el fetichismo hacia la ropa de lana, hacia robots, hacia globos (OJO, muchas personas con ligirofobia desarrollan este fetiche), hacia los estornudos, hacia la menstruación, hacia las gafas de pasta, hacia juguetes (no sexuales),…. Es un universo ilimitado.

Personalmente…

Llevando el tema a un terreno personal me considero una persona un poco extraña en cuanto fetiches.
Tengo varios pero los más intensos son los siguientes:
Fetichismo hacia el té. Me considero una auténtica apasionada del té. Tomo de 2-3 tazas de diversos tés al día. Esto es una pequeña muestra para alimentar mi fetiche. Los huelo, los saboreo, los miro… Pero sobre todo, cuando realmente me doy un regalo a mí misma, es al entrar en una tienda especializada. Hay una en Sabadell llamada Cafestes que tienen un trato muy personalizado. Te enseñan y te dejan oler todos los tés. Me pierde. Noto que cuando pruebo un nuevo té, el cuerpo me cambia y las pupilas se dilatan.

-Fetichismo hacia los tatuajes. Siempre me fijo en ellos. Sobre todo si son grandes y coloridos, aunque no tengo una regla fija. Algo muy curioso que me sucede es que me dan ganas de lamerlos. Pero, como no se puede realizar esta fantasías, me quedo obnubilada mirándolos. Puedo estar muchísimo tiempo fantaseando.

-Fetichismo hacia las pelirrojas/os. Considero que es un tono de cabello altamente erótico y sensual. Cuando veo a una pelirroja es imposible dejar de mirarla. Mejor si son cabellos largos y ondulados. ¿Cómo alimento este fetiche? Muchas veces busco fotografías de pelirrojas simplemente para disfrutar mirando.

Otro ejemplo son los dos fetiches de mi pareja:

-Fetichismo hacia los traseros. Es una zona sensual por naturaleza (sobre todo en las mujeres) y se convierte en fetiche cuando sin querer te fijas en ello y al mismo tiempo te excita.

-Fetichismo hacia los culottes. Son fetiches relacionados, pero como ya hemos visto anteriormente, el sujeto tiene más excitación por el objeto en sí. ¿Cómo se refleja? Un ejemplo es cuando pasamos por delante del Intimissimi o cuando vamos a mirar ropa interior. Según me confiesa: “Me dan ganas de olerlos y tocarlos”.

Alisa Verner, fotógrafa erótica y fetichista de traseros.

Queridos lectores, os animo a buscar vuestro fetiche y alimentarlo. Es un goce propio, algo privado e íntimo. Es muy bueno compartir estos gustos y confesarlos, por muy extraños que parezcan. Forman parte de cada uno de nosotros, de nuestra personalidad y eso es lo último que debemos negar.

Y vosotros, ¿sois fetichistas?

Disfrutad.

 

 

 

 

 

  7 comments for “Sé fetichista

  1. Vilma Arrufat
    26 mayo, 2012 at 11:36

    Hola Noemí! Primero que nada, enhorabuena por el blog. Podría ser un tema complicado de llevar si no lo hicieras con tanta naturalidad. Tu ausencia de tabúes y tonterias es contagiosa :)
    Y, refiriéndome a los fetiches, he de admitir que comparto el de las pelirrojas, aunque sólo me pase con chicas. Muchas veces hago lo mismo que tú y me quedo embobada con fotos. Sinceramente, nunca me he preocupado mucho por encontrar mis fetiches, ni siquiera sabría decirte más que no fuera este. No sé cuando algo pasa de ser algo que te gusta mucho a ser un fetiche. Por ejemplo, me encanta el cuero… pero de entrada diría que es algo estético, no sé si me podría provocar deseo. En fin, supongo que me has animado a descubrirlo jaja Gracias!

    • 26 mayo, 2012 at 11:49

      ¡Hola Vilma!
      Primero muchas gracias por tu comentario y por seguir el Blog. Me alegra que mi actitud sea contagiosa y que te anime a hablar de la sexualidad como algo natural (cosa que lo es).
      Sobre tu posible fetiche con el cuero, es fácil de probar. Si tus fantasías son recurrentes y si cuando tocas la prenda te excita, es un fetiche. Puedes probar ir a cualquier tienda y coger una pieza de cuero (ahora que se lleva tanto). Simplemente con tocarla notarás que tu cuerpo cambia.
      Los objetos son estéticos. Todos. Pero el hecho de sentirlos, olerlos e imaginarlos puestos en otras personas nos excitan y nos provocan eso: el deseo.

      Espero recibir más comentarios tuyos Vilma.
      Un saludo y muchas gracias por seguirnos

  2. Señor Blanco
    30 mayo, 2012 at 16:31

    Buenas tardes Noemí,
    Primero de todo, enhorabuena, un gran articulo, es dificil encontrar blogs en que la gente exprese su opinion sinceramente (que cinico suena esto viniendo de un alias).
    Sobre los fetiches genericos bien poco puedo hablar, pero puedo hablar de los mios, y porque no, compartirlos un poquito. Al igual que tu, tengo fetiches de los que la gente se sorprende al oir hablar (como es el caso de tu fetiche con el té), y casualmente coincido contigo y con tu chico en algunos, los culottes, los tatuajes, y especialmente el pelo rojo, pero sin duda mi fetiche más extraño es que me atrae a las narices de las personas.
    Me extiendo con permiso del personal. Los culottes son para mi la prenda perfecta de vestir, ni enseña demasiado, ni oculta demasiado, y deja que la mente pueda volar. Si a eso le añadimos el placer de acariciar un culotte de encaje, o bien de lycra, con las manos o con la lengua, placer máximo.
    Los tatuajes. Talvez por tratar de justificarlo diría que son imanes de ojos, me encantan, verlos, y pensar para mis adentros, que le dirá a su propietario, porque elegió tatuarse eso, y al tocarlos me parece acercarme un poco más a ese pensamiento.
    Respecto a lo del pelo rojo, bueno, supongo que hay gustos y atracciones que llevamos grabados a sangre desde que nacemos, injustificable, pero irresistible, al igual que el fetiche de las narizes, verlas, pensar en tocarlas, me atrae, me encanta, al fin y al cabo somos lo q aprendemos y lo que viene grabado en nuestro codigo genetico, y en el mio, irremediablemente vengo de serie atrayendome por una nariz bonita y un pelo rojo.
    Me encanta disfrutar de ellos, juntos o por separados, a veces el placer es injustificable con las cosas mas nimias, supongo que a eso se reduce el fetichismo desde mi punto de vista.
    Tengo algun que otro mas fetiche, pero supongo que como todos, hay cosas que son inconfesables.

    Agur,
    Señor Blanco

  3. asuna
    9 julio, 2013 at 0:09

    Hola. Gracias por hablar tan seriamente y abiertanente de esto yo creia que era loca o algo por que me exitaban cosas extrañas pero ahora entiendo bueno mis fetiches son a los estornudos narices ver a la gente con un ataque de estornudos y que no pueden parar me encanta y la tortura de vejiga aguantar hasta casi no poder y apretar las piernas me encanta. Y relaciomado con el primero las alergias que probocan estornudos polen fores o animales y los resfriados tos estornudos debilidad desmayo sueño y fiebre.

  4. Pedro
    28 septiembre, 2013 at 20:47

    Felicidades por el blog y por ser tan claros y naturales.
    ¿estais preparados para escuchar el fetiche más raro del mundo?
    Es algo que me tiene loco. daría cualquier cosa por no perderlo pero
    a la vez es muy fustrante porque al ser, (estoy seguro), único en su “especie”
    sé que no debe existir una mujer que lo entienda.
    Ahí va:
    Me excitan, de una manera que ni os imaginais, los anillos y las cadenas de joyeria.
    Una mujer desnuda y vestida con sus anillos y una larga cadena colgando de su cuello, con algún anillo (cómo nó) colgando, pero que a ella también le
    gustara, aunque no fuera tanto como a mí, sería… bueno, no hay palabras.
    Bien, ahí queda eso, qué os parece?
    Qué a gusto se queda uno desahogándose con gente que aunque no te entienda,
    se que es respetuosa.
    Un abrazo

    • 30 septiembre, 2013 at 10:23

      Hola Pedro,
      ¡Para nada es el fetiche más raro! Hay muchísimas personas que son fetichistas de joyas, así que no te tienes que sentir como un bicho raro. Hay fetiches, como el de los tacones o el de los pies, que son más comunes pero existen otros muchos que no son tan populares entre la sociedad. Todo objeto que te excite en particular es un fetiche y no por eso tiene que ser algo extraño. En mi caso, tengo fetiches muy concretos y “normales” como las pelirrojas, los tacones, ver fumar a alguien o los tatuajes. Pero tengo otro, que mucha gente se queda sorprendida cuando se lo digo: el té. Ir a una tienda de té, olerlo, saborearlo… me encanta, me pierde. Y ese es un fetiche muy raro. Pero no por eso tengo vergüenza, al contrario, me hace única. En tu caso debería ser igual.
      ¡Y ya sabes que puedes hacer cualquier confesión! Aquí nadie te tachará de raro. Te lo aseguro.
      Un abrazo y gracias por todo

  5. Pedro
    1 octubre, 2013 at 4:08

    Querida Noemi:
    Te comprimo un mensaje de mil líneas en una:
    “Ya no estoy solo” .Gracias.
    Realmente reconozco que no se trata solamente de encontrar a alguien con tus mismos
    fetiches sino alguien que tenga los suyos propios y mostrárselos mutuamente y
    con respeto y complicidad compartirlos y disfrutarlos.
    Gracias de nuevo.
    Pedro.

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