Viviendo la BIBO ¡desde lo más profundo!

Era sábado 11 de mayo y en mi calendario estaba marcada una de las fiestas más grandes del BDSM: la BIBO. Estaba nerviosa. Quizás asustada. No sabía qué me iba a encontrar. Era mi primera fiesta con aire fetichista y a pesar de que conozco el mundo del sadomasoquismo, nunca lo había palpado tan cerca.
Canela me invitó a la fiesta y me ofrecieron cubrirla. Cuando conocí a las organizadoras, por Skype, ya sabía que el evento iba a ser grande… muy grande. En la entrevista me reí muchísimo y disfrute con ellas y sus confesiones.

Ese sábado fue un día de locos. Todo a última hora (qué raro en mí). Venían unos amigos a cenar, tenía que preparar la comida, recoger la casa, arreglarme… Y al final me dio tiempo de todo. Vino Sam, una gran amiga que, cuando le hablé de la fiesta se apuntó sin dudarlo. Mujeres, vicio, BDSM… ¿Qué más se puede pedir? Nos maquillamos, peinamos y fuimos a cenar. Los hombres se iban de macromarcha al puerto de Barcelona y nosotras a pegar algún azote.

Nos costó encontrar el Club Rosas 5… Casi nos metemos en un portal de mala muerte. Pero por fin vimos la puerta de madera que da paso a uno de los locales más famosos dedicados al BDSM de toda Barcelona. En la recepción estaba Dita, la organizadora principal de todas las BIBOs, tan guapa y sonriente. Rellenamos con nuestros datos la tarjeta de socias de Club Rosas 5 (qué nivel) y nos dio el númerito mágico para entrar en 3 sorteos (que al final no ganamos jeje). En seguida vi a Canela y nos pegamos un gran achuchón.

Pedí un Gin Tonic y subimos a una sala con sofás de cuero y varias mujeres charlando. Teníamos una vitrina donde se veía una mazmorra increíble. ¿La utilizaríamos esa noche? Subió Canela con Eris Máximo para realizar un show de bienvenida… ¡Y menuda presentación! Canela hizo un squirt (admirable) y Eris adoptó el papel de sumisa. Azotes, calabozo, arnes, sexo… Subieron la temperatura en medio segundo.

Canela y Eris / Foto por Srta Gould

Canela y Eris / Foto por Srta Gould

Conocimos a Lady Carla, una guapísima morena con su pelo corto, muy risueña. Hicimos buenas migas en muy poco tiempo. Es twittera, extrovertida, voyeur (le duró poco) y divertidísima. Al poco tiempo vino Lilith, guapísima con su pelo fucsia y muy abierta. Nos conocimos y empezamos a hablar entre todas: porno, hombres y sexo fueron nuestros principales temas de conversación. Y risas, muchas risas. En poco tiempo, establecimos entre todas una magnífica relación, como si nos hubiésemos conocido desde siempre.

Había alguien en la mazmorra y fuimos desviando nuestro interés. Algunas dóminas habían empezado la fiesta, azotando y jugando con sus sumisas. Nosotras, de momento, solo mirábamos. Entramos en la sala para ver la práctica desde cerca. Ahora era el turno de Dita Vi Teese, con dos pedazo de dóminas. Azotes, flogger, fusta, pinzas en los pezones… Y todas atentas para no perdernos ni un detalle.

Dita Vi Teese disfrutando de dos dóminas / Foto por Srta Gould

Dita Vi Teese disfrutando de dos dóminas / Foto por Srta Gould

Tomando apuntes / Foto por Srta Gould

Tomando apuntes / Foto por Srta Gould

Una vez que acabó la sesión decidimos ir a la sala principal. Y ahí nos lo pasamos en grande. Canela me enseñó a utilizar el flogger y la fusta con Lilith y la verdad es que aprendí muy rápido. Me encantó la master-class que me dieron, entre todas las dóminas que me iban enseñando pequeños trucos. Fue todo un placer para mí poder iniciarme de esa forma en el BDSM.

Estábamos muy animadas. Entre risas, clases, placer y azotes, empezamos a ir más allá. Dos miembros del grupo eran unas apasionadas de la sangre. Así que cogieron un bisturí y saciaron su sed. Mientras, otra chica se adentró en el mundo de las agujas. Y sin quererlo, estaba delante de un medical en toda regla. En toda esa escena fui voyeur (y soltaba algún azote con la fusta). Pero sobre todo, me paré a pensar en nuestro grado animal, tan elevado en ese momento, tan transparentes, tan sinceras las unas con las otras. Había placer y dolor en esa sala, algunas gritaban, otras gemían y yo, sentada en ese sillón de cuero negro, disfrutaba de la imagen. A veces no somos conscientes de nuestro instinto, lo intentamos disimular, esconder, reprimir… En la BIBO, cada una dejó fluir su esencia, sus perversiones y se palpaba, se notaba. Disfruté.

Cuando acabó la sesión medical, con sangre y agujas, todo volvió a la “normalidad”, como si nada hubiese pasado. Cogimos las churrucas y los cacahuetes que habían en la mesa y empezamos a contar anécdotas sexuales de lo más divertidas (y ocultas). Risas, mucho cachondeo y mujeres desinhibidas… ¿Qué más se puede pedir? Algunas seguían en la mazmorra, realizando bondage y shibari. Otras se montaron la fiesta sexual solas, en las escaleras. Habían mujeres desnudas, en ropa interior, sin tacones, sin corsé… En fin, cómodas.

Eran las 3:30hs de la madrugada y muchas dóminas empezaron a irse. Nosotras estábamos disfrutando de nuestra fiesta particular. Y se nos ocurrió la genial idea de jugar a “Verdad, beso o atrevimiento“. Como unas quinceañeras, pero con tintes BDSM. La vergüenza nos hizo empezar por “verdad”, típico y tópico. En la segunda ronda pedí atrevimiento y me hicieron gatear como una gatita toda la sala (crueles, malvadas). Ya nos fuimos animando y cogimos la fusta y el flogger para dar algún azote. Lilith pidió beso y nos pasó el hielo a todas. Lametones en la espalda y en los pezones, besos, sinceridad, risas y sobre todo un morbo palpable en el ambiente. Eris Maximo le tocó ser mi reposapiés durante toda una ronda, Lady Carla estuvo en el calabozo, Canela aguantó cera caliente en su pecho y a mí… me tocó lamerle los tacones a una dómina (y disfrute muchísimo)

Se nos pasó el tiempo volando. Ya eran las 5:15hs y el Club Rosas 5 cerraba en 15 minutos. Nos despedimos, nos abrazamos y nos pusimos de acuerdo en quedar otra vez. Éramos chicas jóvenes, desinhibidas y sin miedo a reprimir las fantasías más sucias que nacen de la mente.

Pensé en lo que había descubierto esa noche: un universo totalmente oculto y distinto. Siempre quise adentrarme en el BDSM. Me llama la atención al igual que el sexo tántrico. Con la BIBO tuve la oportunidad de disfrutar de esa práctica e iniciarme poco a poco. Pero sobre todo, me quedo con las mujeres que conocí aquella noche y con las que sigo manteniendo el contacto. De repente, sin darnos cuenta, ha surgido una bonita amistad.

Gracias a todas por esa noche inolvidable y sobre todo, a las organizadoras de la BIBO por esa gran fiesta que no me perderé jamás.

Os dejo algunas fotitos de la BIBO:

En la oscuridad / Foto por Srta Gould

En la oscuridad / Foto por Srta Gould

Aprendiendo / Foto por Srta Gould

Aprendiendo / Foto por Srta Gould

¡Paataaataaa! / Foto por Srta Gould

¡Paataaataaa! / Foto por Srta Gould

Shhh! / Foto por Srta Gould

Shhh! / Foto por Srta Gould

P.D.: Otra cosa que descubrí esa noche es la red social FetLife para los amantes del BDSM y del mundo fetish. ¡Ya tengo perfil!

-

Disfrutad.

  1 comment for “Viviendo la BIBO ¡desde lo más profundo!

  1. miss_lust
    27 mayo, 2013 at 19:49

    ¡Espero atreverme a experimentar algo así algún día!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *